Por qué las criptomonedas han conquistado el mundo

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Sería difícil encontrar a alguien que, preguntado por las criptomonedas en otoño de 2018, respondiese que no ha oído jamás hablar de ellas. Eso sí, tan improbable como ello sería dar con alguien capaz de ofrecer una definición convincente del concepto. 

criptomonedas


Y en cambio, las criptomonedas no son solo el último grito en comercio, el maridaje perfecto entre finanzas y tecnología. Se trata de una realidad financiera sólida y en expansión. Con los bitcoins como cara visible de un mundo de complejas redes donde proliferan monedas que no pesan en el bolsillo más de lo que nuestro propio teléfono, el mercado de la criptomoneda ha alcanzado en los últimos años tal grado de sofisticación, que a día de hoy su empleo es posible para casi cualquier transacción, desde el sector inmobiliario hasta el tecnológico pasando por una infinidad de servicios online. 

La criptomoneda es un activo digital cuya regulación y valor en el mercado no depende, en ninguno de sus procesos, de las autoridades regulatorias nacionales o internacionales. Si hay que buscarle un padre y unas raíces, hemos de remitirnos al país nipón y a un críptico nombre artístico. Satoshi Nakamoto es el pseudónimo del japonés que en 2008 publicó por primera vez un artículo en el que explicaba la lógica del invento. Y solo un año después, conseguía crear la primera red de transacciones peer-to-peer que más éxito ha cosechado hasta nuestros días. 

Los expertos en el bitcoin lo comparan a menudo con una cuenta de correo electrónico, basada en dominios bajo los que se pueden crear una infinidad de direcciones personales que se convierten en la mesa de transacciones del usuario que les ha dado nombre. A su vez, nuestras cuentas de correo emplean un software especial que permite un funcionamiento acorde con las distintas prestaciones del mismo. Pues bien, las ventas y adquisiciones en el ámbito de este mercado se manejan siguiendo una lógica similar, quedando sucesivamente registrados dichos movimientos en una cadena de bloques (más conocida como blockchain), que registra y almacena la secuencia completa de las transferencias realizadas. De hecho, el éxito fulgurante de las criptomonedas radica en gran medida en dicha característica. El blockchain permite monitorizar la seguridad de los intercambios y evitar que el dinero se utilice de forma fraudulenta en repetidas ocasiones. 

Por ahora, pocos pueden permitirse hacer sombra al bitcoin. No obstante, una infinidad de monedas virtuales pululan por el ciberespacio de las cuales, algunas ya cabalgan sin sonrojo la ola del éxito. Entre las alternativas más conocidas a la moneda que todo lo ha puesto de patas arriba, despuntan nombres como Litecoin, Primecoin o Ripple, cuyas ventajas a la hora de realizar transacciones rápidas o sin costes compensan, para muchos, la gran diferencia de valor que aún las separa de la más famosa criptomoneda. Fruto de la sofisticación progresiva del mercado, surgen también alternativas especializadas en sectores específico. Es el caso de Namecoin. A partir de los mismos parámetros del sistema bitcoin, esta criptomoneda se emplea sobre todo en la creación de páginas web. Su coste es extremadamente bajo y las ganancias se presentan como inversiones de largo plazo. 

Sea como sea, como en casi todas las historias, todo empieza con un clic.