El economista digital

El perfil del compliance officer, una nueva profesión emergente

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El mercado laboral ha evolucionado considerablemente en los últimos años, la crisis y la llegada de nuevos sistemas de trabajo afecta a pequeños y grandes negocios, así como a trabajadores y el futuro de empresas consolidadas en el mercado. 

Buena parte de la responsabilidad de este reciente escenario la tiene el endurecimiento de la ley. La creciente producción normativa dentro y fuera de las fronteras españolas ha incrementado su complejidad y ha llegado a poner en riesgo la estabilidad de algunas compañías. El punto de inflexión ha sido la modificación de la Ley Orgánica del Código Penal, que ha introducido aspectos del Derecho Penal Económico y de la Empresa como la responsabilidad penal de las personas jurídicas. 

De esta forma, el nuevo ordenamiento supone que las penas serán impuestas también a la empresa si algún empleado comete un delito por no haber estado sometido al control que requiere su trabajo por parte de los administradores del negocio. Este nuevo contexto en el mercado laboral se ha traducido en la aparición de nuevos puestos de trabajo, especialmente en la figura del Compliance Officer, que se ha convertido claramente en una nueva profesión. 

El compliance puede ayudar a las empresas a prevenir, supervisar, detectar riesgos y resolver ciertos problemas aplicando las medidas adecuadas de carácter preventivo. De manera más concreta, la función principal de este nuevo puesto en las empresas es las de imponer en el negocio la filosofía del cumplimiento normativo y el de la ética empresarial, así mismo, se dedican a asesorar a entidades y empresas para que no vulneren ninguna normativa desde el punto de vista legal, pero también desde el punto de vista ético. 

Esta nueva figura tiene más tradición entre los países anglosajones, mientras que en Europa se ha extendido su implantación en la última década como consecuencia de la normativa nacional cada vez más exigente con la industria financiera. 

Entre los principales objetivos de la integración de un compliance en la empresa se encuentran: la identificación de los riesgos a los que se enfrenta el negocio y el asesoramiento sobre ellos, la prevención, diseño e implementación de controles para proteger a la estructura empresarial de dichos riesgos, la vigilancia y la detección monitoreando e informando sobre la eficacia de los controles, la resolución de las dificultades de cumplimiento de la normativa según se vayan dando, y por último una función meramente consultiva, es decir, de asesoramiento a la empresa sobre las normas vigentes. 

Tradicionalmente estas funciones habían estado recayendo sobre los departamentos de asesoría jurídica a nivel general, sin embargo, actualmente se ha alcanzado un nivel de complejidad que requiere de cierta especialización. 

A raíz de numerosos escándalos financieros y contables en algunas empresas, todos los países se han apresurado a multiplicar y profundizar en el número de regulaciones nacionales orientadas a garantizar la transparencia. 

Hoy en día ningún administrador quiere arriesgarse a incumplir una normativa por la mala acción de un empleado o por siempre desconocimiento, es por eso que surge la figura de este experto que se configura ya como una nueva profesión. 


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