¿Qué tipo de depósito debo elegir?

Alternativas a invertir en bolsa


Los productos de ahorro e inversión no actúan de manera muy diferente a cualquier otro bien de consumo o servicio.

A la hora de elegir un producto u otro, debemos utilizar un criterio principal en el proceso de selección, “elegir aquél producto que mejor se adapta a nuestras necesidades”.

Si invertir en los mercados financieros no es lo tuyo y no quieres exponer tu dinero a la volatilidad del mercado de Forex (divisas) o al de acciones. Tienes alternativas que te permitirán obtener una rentabilidad sin arriesgar tu dinero.

Aunque es cierto que no obtendrás grandes rentabilidades, tampoco pondrás en peligro tus ahorros.

La inmensa mayoría de ahorradores aversos al riesgo, optan por los depósitos para que su dinero genere dinero adicional en lugar de figurar como recursos ociosos.

Existen diferentes modalidades de depósitos, en este artículo hablaremos de cinco de los más conocidos.


1.-Depósitos a plazo fijo


Si le preguntas a cualquier persona que carezca de conocimientos financieros acerca de los diferentes tipos de depósito existentes en el mercado, seguramente, bien por deducción o porque ha oído hablar de él a algún familiar, conocido o porque tiene su dinero en uno, te responderá depósitos a plazo fijo.

Efectivamente es el más habitual y utilizado por la mayoría de ahorradores.

¿Cómo funciona? De antemano fijamos un plazo (normalmente un largo período de tiempo), destinamos una cantidad determinada de dinero y obtendremos unos intereses prefijados que se liquidarán al vencer el plazo.

A la hora de pagar impuestos, lo haremos cuando surja la obligación de pago, es decir, al materializarse la ganancia patrimonial.


2.-Depósitos con interés variable


Al igual que ocurre con las inversiones en bolsa. Con los depósitos a interés variable, puedes ganar o perder.

Por lo que si buscas un depósito en el que obtener una rentabilidad asegurada, te recomiendo los primeros en lugar de estos.

3.-Depósitos a la vista


A diferencia de los anteriores, puedes ingresar y retirar tu dinero siempre que quieras.
Esto tiene un efecto directo sobra la rentabilidad, que es sensiblemente inferior a la de los depósitos a plazo fijo.


4.-Depósitos estructurados


Si ya tienes claros los conceptos de renta fija y renta variable, con esta modalidad de depósitos darás el salto a combinar ambas.

El período de duración generalmente es superior a un año, la rentabilidad viene determinada en buena parte por la evolución de un activo financiero. Por ejemplo: la evolución del Ibex 35 en un año.

Debemos tener cuidado con estos, puesto que podemos incurrir en pérdidas si no se cumplen las expectativas.

Hay algunos que garantizan la cantidad invertida (es decir la mínima rentabilidad sería del 0,0%), pero debes estudiar bien las características y condiciones de cada producto en particular.

5.-Depósitos en especie


¿Te sorprendía la generosidad de los bancos que regalaban televisores y sartenes? En realidad, en lugar de pagar los intereses en efectivo, te los abonaban en forma de regalo (que no te regalaban, si no que te ganabas).

Están bien, si por ejemplo quieres usar el dinero generado por el depósito para comprar el mismo producto que ofrece el banco.

Si los intereses en efectivo los ibas a destinar a comprar un televisor nuevo y el banco ofrece un depósito en especie cuyo regalo es una televisión, puedes optar por el segundo.

Conclusiones:

De los anteriores, el que más ventajas presenta es sin duda el depósito a plazo fijo.

Los estructurados pueden ser también una buena opción (si estudiamos bien las condiciones con anterioridad). En períodos de crecimiento económico, en los que la bolsa presente una tendencia alcista continuada, pueden proporcionarnos suculentas rentabilidades.

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