Cómo debería ser (y probablemente no sea) 2016

El año 2015 ha dejado muchas lecciones valiosas, por desgracia, hay quién no cesa en su empeño de mirar hacia otro lado.

La avaricia humana, la codicia y la escasa solidaridad (camuflada bajo un falso altruismo) han salido a la luz, otra vez.

En España, hemos visto como los políticos, ya no representan los intereses generales de los españoles, simplemente buscan el lucro personal para conseguir calmar sus anhelos de poder.

Personas egocéntricas, narcisistas, que no saben lo que es el desempleo (aunque parezcan ser empáticos con los que lo padecen), ni la crisis social, sólo ven datos, votos.

Llámese Mariano Rajoy, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, todos y cada uno de ellos son de la misma "casta" que en un acto de hipocresía criticaba el último (que no ha tardado en subirse al barco del populismo para tener su asiento en el parlamento).

Europa ha vivido la que probablemente sea la mayor crisis migratoria desde la segunda guerra mundial, cientos de miles de refugiados procedentes de la guerra en Siria, en busca de una vida mejor, o simplemente, de poder ejercer su derecho a la vida.



Hemos visto fanatismo y masacres, la maldad del ser humano en estado puro.

Estamos en el siglo XXI y la guerra sigue siendo noticia. A la que se suma, el problema del calentamiento global (por sobre explotar los recursos de que disponemos).

La humanidad tiene muy poco que celebrar, si en 2016 no recupera el sentido común (como debería), será de nuevo, un poco menos humana y más animal.



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