El problema de esperar, no es esperar

Ayer leí un artículo en The Washington Post que me pareció realmente interesante, su título "What really drives you crazy about waiting in line" (lo que de verdad te vuelve loco de esperar en una cola).

En el artículo, se narra una de esas historias que como toda buena leyenda urbana, guarda algo de realidad.

Ocurrió en la década de 1950, en uno de esos colosales edificios de Manhattan, las colas para acceder al desafío de la arquitectura se sucedían cada mañana. ¿Por qué? el ascensor no era capaz de atender toda la demanda de manera instantánea, es decir, había escasez de ascensores.

La gente, se sentía mal por estar en la cola de espera, pero ¿qué es lo que realmente les hacía sentirse mal?.



El responsable del edificio pidió sugerencias a sus empleados para atajar el problema, uno tuvo una idea que a priori parecía descabellada, poner espejos en el ascensor, de tal forma que mientras esperaban, las personas que querían acceder al edificio se verían reflejadas, tanto ellas mismas, como el resto de personas.

Las quejas cayeron de manera impresionante, el problema no era del tiempo perdido, si no de aburrimiento.

En Economía existe toda una rama que se dedica al análisis de los costes de congestión, pero lo verdaderamente sorprendente de esta historia no está en los costes, si no en cuáles son.

Sea leyenda urbana o no, lo cierto es que nos permite entender cómo en ocasiones sabemos de la existencia de externalidades, pero no las identificamos de manera adecuada.

En este caso hay una externalidad negativa, todo apunta a que es el tiempo perdido, y sin embargo tenía mayor peso sobre la conducta de los individuos el aburrimiento que los minutos de su vida que pasarían sin hacer absolutamente nada más que esperar a que llegara su turno.

Esa externalidad vendria generada por el diseñador del edificio, puesto que su decisión, tuvo consecuencias indeseables sobre terceros (no hay ascensores para todos) y sobre la productividad de los trabajadores y de la empresa, el tiempo es oro.

Hablando de tiempo, ¿sabía que pasamos entre 1 y 2 años de nuestra vida esperando en colas o atascos?.

El Black Friday ya ha pasado, los descuentos en EEUU eran de hasta el 80%, pero habrán ahorrado más, aquellos que hayan comprado por internet. Pues además de dinero, habrán ganado tiempo.

Concluyendo, todo el análisis de este artículo se reduce al coste de oportunidad, el problema de esperar, no es esperar, es el coste de no haber hecho cualquier otra cosa mejor en el tiempo destinado hasta que llegue el turno de subir al ascensor. (Excepto si lo que más utilidad le proporciona en esta vida, es esperar)



Compartir en Google Plus

0 comentarios :

Publicar un comentario en la entrada