¿Por qué las personas aversas al riesgo juegan a la lotería?

A dos meses de las navidades, las administraciones de lotería, bares y establecimientos comerciales ya tienen a la venta los décimos y participaciones para el sorteo de lotería de navidad.

Todos conocemos a gente de nuestro entorno que destina parte de su dinero a los juegos de azar y la inmensa mayoría de nosotros hemos jugado alguna vez, ya sea a la lotería, el euromillones, la quiniela o cualquier otra modalidad que nos proporcione una mínima opción de lograr la independencia financiera en tan sólo un día.

Según las estadísticas que se toman como referencia en el campo de la Economía de la conducta y también en el análisis microeconómico, el porcentaje de personas aversas al riesgo se sitúa en el intervalo del 80% y 90%, entonces.

¿Por qué juegan a la lotería?



En primer lugar, debo definir el concepto de aversión al riesgo, lo haré de forma que todos lo podamos entender.

Imagine el lector que recibe una renta segura de 1.000€ al mes, puede optar por elegir entre esa renta o una lotería, de tal forma que podrá ganar 500€ al mes con una probabilidad del 50% y 1500€ al mes con una probabilidad del 50%.

La ganancia esperada en ambos casos es la misma:

1000€ seguros.
(1500€ + 500€)/2 = 1.000€ en el caso de la lotería.

¿Cuál elegirá el lector?

La inmensa mayoría (aversos al riesgo), se decantarán por la primera opción, puesto que en la segunda, corre el riesgo de ganar sólo 500€ al mes (cada mes es un suceso independiente). Si sucede que a lo largo de un año, durante por ejemplo 8 meses perciba 500€ y los 4 meses restantes 1500, recibirá 10.000€ en lugar de los 12.000€ que percibe con la renta segura.

En el caso de la lotería, si por ejemplo jugamos 2 euros al euromillones, tendremos 1 opción entre 76 millones de conseguir ganar el bote, aunque la probabilidad de que perdamos los dos euros se acerca casi al suceso seguro, la ganancia potencial en caso de que la suerte y el azar se pongan de nuestro lado es tan desmesurada que estamos dispuestos a perder con tal de tener la más mínima opción de ganar.

En términos marginales, 2 euros no suponen una cuantía importante para nuestro patrimonio, en cambio si ganamos un bote de por ejemplo 80 millones de euros (aunque sea prácticamente imposible), tendremos la vida resuelta.




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