Las farmacias necesitan incentivos para competir

Uno de los principales problemas que encontramos en mercados regulados, como es el caso del de la provisión de fármacos a usuarios finales a través de farmacias, radica en la escasez de incentivos para competir.

La polémica ha salido de nuevo a la luz con el informe publicado por la CNMC, en el que "se recomienda asimismo permitir la venta de estos medicamentos en otros establecimientos, siempre que éstos cumplan obligatoriamente con una serie de requisitos sanitarios mínimos de conservación e higiene, pudiendo valorarse la conveniencia de la intervención de un técnico competente". Hemos podido leer varias noticias al respecto y cómo las reacciones del "lobby" farmacéutico no se han hecho esperar, mostrando una postura en contra.



Sin embargo, la liberalización de este mercado de manera parcial, sería una buena oportunidad para que las farmacias tuvieran incentivos a competir.

Pero, ¿cómo llevar a cabo la liberalización?

En primer lugar, podrían vender establecimientos autorizados, que habría que definir, entre los que estarían muy posiblemente supermercados y tiendas.

En segundo lugar, deberían poder vender sólo aquellos medicamentos que no necesitaran receta ni prescripción médica, para no poner en riesgo la salud del consumidor.

De esta forma, se respetaría la protección de las farmacéuticas en medicamentos con receta, a la vez que tendría lugar una liberalización parcial del mercado, que se traduciría en un aumento de la competencia y muy posiblemente en la calidad del servicio.

Sin modificar el precio se podría mejorar la calidad en la prestación del servicio.

Tanto el precio de los medicamentos como el margen de beneficio que obtienen las farmacias por la dispensación minorista de medicamentos viene fijada por el Gobierno.

Por lo que la competencia entre farmacias no se produce atendiendo a la variable "precio" si no a otras variables, entre las que destaca la calidad del servicio, a través por ejemplo de la velocidad de dispensación, atención al cliente, etc.

Si incorporamos al mercado otros competidores, aquél que ofrezca un mejor servicio será el que mayor cuota de mercado capte.

Partiríamos de productos homogéneos a precios idénticos en los que la calidad del servicio sería el factor diferenciador.

¿Cómo beneficiaría al consumidor?

Tendría un impacto muy positivo, especialmente en zonas rurales, donde a menudo los habitantes tienen que desplazarse a la farmacia de la ciudad más cercana (en caso de no tener farmacia en su localidad) a por medicamentos básicos.

Si pudieran vender pequeños establecimientos, no tendrían necesidad de desplazarse para comprar paracetamol y hacer frente al resfriado. 

Es una excelente idea, que por supuesto no ha sentado nada bien entre las farmacéuticas, pero sí a los consumidores.

Habrá que esperar a ver si la propuesta cobra forma o queda sólo en "papel mojado".

En cuanto a las ventas de medicamentos por internet

En el informe publicado por la CNMC, "también se recomienda permitir la venta de medicamentos sujetos a prescripción médica a través de sitios web, con el requisito imprescindible de que la dispensación del medicamento se realice por parte de un técnico competente que garantice los intereses públicos afectados, sin necesidad que el mismo sea propietario de la página web ni de una farmacia física."


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