UE-Grecia: Siempre fue un problema de principal-agente




La llegada de Syriza al poder fue vendida al pueblo heleno como la salvación de la madre patria, sus dos héroes, el primer ministro Alexis Tsipras y el ministro de finanzas, Yanis Varufakis.

Su objetivo era claro, desmarcarse de las políticas de austeridad y proceder al impago de la deuda o al menos prorrogarla.

La imagen de una Unión Europea como "el malo de la película" es frecuente en los medios de comunicación, a los neófitos en el ámbito económico les llueven términos como "la troika", "los hombres de negro" que los propios periodistas en muchos casos desconocen qué son y cuál es su función.

Recordemos que Grecia "jugó sucio" para formar parte del club del Eurosistema, no puedes predicar criticando a la especulación financiera, mientras contratas a Goldman Sachs para que te falsee los informes de un elevado número de indicadores macroeconómicos, para, de este modo, cumplir con los requisitos de acceso “sobre el papel”, que no se corresponde con la situación económica real.

En un pasado muy reciente (2011), a Grecia se le condonó un elevado importe de la deuda contraída, lo que originó un problema de riesgo moral.

Al igual que ocurrió con el rescate de la banca en España, mediante el cual, las cajas perdieron (por sus inversiones arriesgadas) y el Estado les aseguró las pérdidas, lo que las incentivó a seguir "apostando fuerte". En Grecia se ha incentivado el despilfarro, al tener a la figura supranacional de la UE como aval.


Pero entonces, ¿qué ha pasado en Grecia?

La Unión Europea ha cortado el grifo, está cansada de ser el financiador de un juego de riesgo moral, en el que una élite política plagada de corruptelas se llena los bolsillos mientras la población griega muere de hambre.

¿Qué hay de la sociedad griega?

Las medidas populistas de Tsipras y Varufakis tienen un alto precio y se financian elevando la deuda pública, algo que Grecia no se puede permitir.

Basan sus rondas de negociación en un ultimátum, "si no hacéis lo que queremos, salimos de la UE".

En ese momento, los economistas y administradores de la UE han comenzado a pensar, no podemos seguir financiando el riesgo moral, si salen de nuestro 'club' darán una estocada, pero no será letal, ni siquiera grave, sin embargo su economía se verá sumida en el caos.

El temor al efecto contagio, no es sólo si el PIB es mayor o menor, si hay crecimiento o recesión, si no el hecho de que si seguimos alentando el riesgo moral, al igual que la sociedad griega pasa hambre, lo pasarán la sociedad italiana, la española, la francesa... y entonces la estocada sí sería mortal.

Siempre fue un problema de principal-agente:

El principal en este problema es la UE y el agente, Grecia. La Unión Europea tiene claro que no puede permitirse otra 'Gran Recesión', pues probablemente no sería capaz de hacer frente a sus efectos, por lo que hay que intentar conseguir un crecimiento sostenido, pero controlando los niveles de deuda.

Grecia, como agente, puede perseguir los mismos objetivos que el principal, lo que implicaría que llevara a cabo un gran esfuerzo con medidas de ajuste que tendrían elevados costes políticos, o bien llevar a cabo medidas "populistas" que incrementen la deuda y el juego del riesgo moral, con mínimos costes políticos y de paso se puede formar una cleptocracia, en la que los altos dirigentes se llenen los bolsillos, cuanto más y más rápido mejor.

Los problemas de agencia se solucionan con incentivos adecuados, el principal, tiene que conseguir que el agente persiga sus mismos intereses. 

Por ejemplo: las distintas modalidades de sistemas de remuneración de los directivos en las empresas para reducir sus incentivos a tener buenos objetivos a corto plazo, sin preocuparse de los intereses de los accionistas.

En este problema concreto, el ultimátum usado por Grecia hacia la UE acerca de una posible salida del Eurosistema, puede volverse en su contra a modo de "incentivo perverso", para que el principal, logre que el agente persiga sus mismos intereses.

Para ello, la UE, a través de diversos estudios y análisis coste-beneficio de una posible salida de Grecia, debe hacer ver al país heleno que si ellos abandonan el barco, el crucero europeo seguirá navegando, pero la balsa salvavidas en la que lo abandonen, dependerá de un entorno hostil, en el que cualquier elemento (especulación financiera, pánico bancario...) podrá hundir la balsa y suponer el desastre económico para Grecia.

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