¿De verdad necesito un seguro de vida?

Si hay una frase célebre que caracterice al economista británico J.M Keynes es sin duda: “A largo plazo todos estaremos muertos”.

Aunque con esta cita célebre, se refería al análisis cortoplacista de la economía, las palabras de Keynes son una verdad universal.

La muerte es cierta y por desgracia ninguno seremos la excepción, solo es cuestión de desplazar el horizonte temporal lo suficiente y llegará.

En las sociedades occidentales, la muerte es sin duda un tema tabú, todos sabemos que llegará algún día, pero a nadie le gusta hablar del tema.

Fallecer, tiene consecuencias económicas para nuestros familiares y ya que se produce la desgracia, la conducta racional nos dice que, podemos minimizar sus efectos, si dejamos a nuestra familia con un buen colchón de dinero y no un techo de deudas.



¿A través de qué producto financiero podemos llevar a cabo esto?

Por medio de un seguro de vida, para contratarlo sólo deberemos tener en cuenta los siguientes tres factores:

1.      Nuestra situación económica y los créditos pendientes
2.      Las personas a nuestro cargo
3.      Los riesgos a los que estamos expuestos

Al firmar una hipoteca, resulta de vital importancia contratar un seguro de vida, puesto que si no lo hacemos, en caso de fallecimiento, las deudas pendientes recaerán sobre nuestros familiares. Y ningún padre que se precie quiere que sus hijos hereden sus deudas, al contrario, su propósito es legarles el patrimonio por el que ha trabajado durante toda una vida.

Además de esta modalidad de seguro vinculado a la hipoteca, encontramos otra modalidad, los denominados seguros de vida “libres”, este tipo de seguro lo podemos contratar siempre y cuando queramos y además de la cobertura en caso de fallecimiento incluye otras muy a tener en cuenta puesto que suelen cubrir la invalidez permanente y absoluta.

¿Cuánto capital me recomienda asegurar?

Los expertos recomiendan asegurar al menos tres anualidades del salario bruto y el máximo lo fijaremos atendiendo a nuestras condiciones económicas particulares.

Contratar un seguro de vida es un acto que nos permite garantizar la estabilidad económica de nuestros hijos (decisión intertemporal e intergeneracional), a través de la abnegación que se le presupone a todo buen padre.




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