De la solidaridad de Keynes a la austeridad de Merkel

Palacio de Versalles


Desde el estallido de la crisis económica, los países periféricos de la Unión Europea, concretamente, Grecia, Italia, España y Portugal, hemos visto como Alemania emergía como líder, baluarte económico y apelando al espíritu de "locomotora" de crecimiento económico.

Es cierto que Alemania ha echo los deberes en materia económica en los últimos años, pero hace apenas cien años, la situación era muy distinta.

Ahora, todas las Economías mencionadas forman parte de un bloque supranacional llamado Unión Europea, además todas tienen moneda común, integrando el Eurosistema.

Por lo que ex ante, lo lógico parece pensar, que al formar parte de un gran bloque económico, hay que anteponer el interés general al individual, pues si el bloque va bien, tu economía irá bien.

Lo cierto es que no hay nada nuevo bajo el sol, simplemente dos políticas muy diferentes, en dos escenarios históricos distintos.

No soy un gran partidario de Keynes, pues tanto su doctrina, como la liberal, a menudo se radicalizan a extremos absurdos, y la razón siempre se movió en torno a la mediana.

Del período de entreguerras a la gran recesión:

En 1919, tras la primera guerra mundial, tuvo lugar la firma del Tratado de Versalles, en el que Alemania fue acusada de ser la responsable del conflicto bélico y sancionada a pagar las reparaciones de guerra.

Durante los procesos de negociación de las condiciones, el economista británico John Maynard Keynes publicó su famosa obra 'Las consecuencias económicas de la paz', en la que recogía una dura crítica al espíritu de revancha del Tratado de Versalles.

Keynes, sostuvo que resultaría imposible para Alemania, hacer frente el pago de las deudas reclamadas (que se situaban cerca del 125% de la renta nacional) y planteó el riesgo de empobrecimiento para el resto de países europeos y la subordinación al pago de la deuda por parte del país germano.

"La política de reducir a Alemania a la servidumbre durante una generación, de arruinar la vida de millones de seres humanos y de privar a toda una nación de la felicidad, sería odiosa y detestable, aunque fuera posible, aunque nos enriqueciese a nosotros, aunque no sembrase la decadencia de toda la vida civilizada en Europa" [J.M Keynes, 1919]

Los principales defensores de la austeridad se apoyan en el principio de que la situación actual no es comparable a la del período de entreguerras. Aunque claro, también hay economistas liberales que dicen que el desempleo no es un problema, sino un shock de oferta...

En la actualidad, la deuda se sitúa en niveles próximos al 100% del PIB para el caso de España y supera esta barrera en el caso de Grecia.

“Ahora se habla mucho de austeridad, yo prefiero hablar de ahorro”. [A.Merkel, 2013]

Como he dicho en innumerables ocasiones, el problema no se encuentra en el "cúanto" sino en el "cómo", es decir; la pregunta no es ¿cuál es el nivel de deuda de una determinada economía?, más bien es ¿qué capacidad para devolver la deuda tiene dicha economía? ¿es capaz de hacer frente dicho país a sus responsabilidades de pago?

Alemania todavía no ha aprendido a perdonar, pese a que el resto de países, hace casi 100 años que la perdonaron.


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