El Economist les desea un próspero año 2015



Desde El Economist estamos muy concienciados con la realidad económica social. No hay estadística macroeconómica buena hasta que no acabemos con el principal mal que acecha desde hace largo tiempo a la Economía española, no podemos referirnos a otro que el desempleo.

Es hora de propósitos para este nuevo año y por desgracia el de muchos españoles se repite, encontrar trabajo.

Luchad fuerte y sin descanso, esforzaos al máximo y si no lo conseguís romped vuestros límites.

Al igual que la frontera de posibilidades de producción es desplazada hacia la derecha por los avances tecnológicos, la frontera de probabilidades de encontrar empleo, la desplaza nuestra fuerza de voluntad.

Estamos cansados de que aquellos que ostentan el poder entiendan lo público como suyo y se sucedan los casos de corrupción.

Siempre me ha llamado particularmente la atención la frase "lo público no acaba siendo de nadie" para referirse al problema de los recursos comunes.

Nuestros dirigentes no están ni mucho menos a las alturas de las circunstancias, son charlatanes de tres al cuarto que venden falsas soluciones o falsas realidades.

El gobierno actual nos lleva a la monotonía y al engaño y por si fuera poco, las alternativas pueden abocarnos al desastre.

El populismo dice que lo que el ciudadano cansado de luchar quiere escuchar, mientras exprime al mismo hasta que ya no pueda más.

Al fin y al cabo, el problema siempre fue sencillo, los políticos perciben lo público como suyo y los ciudadanos como gratis.

Feliz año Nuevo.



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