Obsolescencia Programada.- ¿Quién es el malo; productor o consumidor?

Dentro de la Obsolescencia Programada debemos distinguir dos tipos de obsolescencia. 

En primer lugar, aquellos casos en los que el productor de manera premeditada crea un producto cuya vida útil está restringida o limitada y es menor de lo que en realidad y acorde las características de ese producto podría ser. Siendo el productor "el malo".

En segundo lugar, la obsolescencia fruto de la innovación, principalmente tecnológica. Aquí los consumidores tenemos gran parte de culpa, pero es un debate bastante abierto acerca de la sostenibilidad de los recursos.

Por ejemplo, en el caso de los teléfonos móviles, un Nokia de hace 10 años, nos permite hablar por teléfono exactamente igual que el iPhone 6 plus, pero realiza una única función, no tiene aplicaciones, WhatsApp, por lo que el consumidor rechaza un producto que funciona y cumple su cometido por otro producto que considera "mejor".

Esta Obsolescencia puede ser negativa en algunos casos, pero positiva en otros.

Supongamos el caso de una nevera que tiene 20 años y funciona perfectamente, pero su consumo energético es muy elevado. En cambio podemos comprar una nevera nueva cuyo consumo es 10 veces menor, pero reemplazaríamos un producto que funciona bien.

Lo mismo ocurre con las bombillas, reemplazar una antigua por una led, puede suponer un ahorro energético.



En este punto habría que realizar un análisis coste-beneficio, ¿qué es más dañino para el medio? una nevera con un consumo energético ineficiente o reemplazar dicha nevera, teniendo que desguazarla, quitar todas sus piezas y generar residuos nocivos para el medio ambiente.

Como ven el debate está servido y el análisis económico se complica de manera bastante seria.

Habría que analizar cada caso en particular, sin generalizar a todos los productos.

Está claro que si el productor crea un bien limitando su vida útil, este acto es deleznable y debe ser juzgado.

Pero el consumidor también juega un papel clave en el rol de la 'Obsolescencia Programada'

En algunos casos, el consumidor puede ser la víctima de la obsolescencia, pero en otros, el verdugo de la misma.
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