Mercados Financieros y Bancos Centrales, la extraña pareja



En los últimos años, fundamentalmente a raíz de la crisis económica iniciada a finales de 2007, principios de 2008, los mercados financieros y los bancos centrales han establecido una relación muy peligrosa.

Lo analizaré desde la esfera del caso del Ibex 35 y del BCE. Cuando Mario Draghi aparece a dar su discurso el primer jueves de cada mes, todo el mercado, en sus múltiples pantallas, deja de lado las gráficas, las noticias y pone la rueda de prensa del BCE.

Todos esperan medidas de estímulo, reducción del tipo de interés, monetización de la deuda... medidas que generan una subida abultada y una gran rentabilidad intradía.

Sin embargo, esa especie de dependencia que se está creando, puede llegar a ser tóxica.

Uno de los requisitos de todo Banco Central es ser independiente, y su principal objetivo es la estabilidad de precios. No el desempleo, ni los mercados, sino el control de la inflación en niveles próximos al 2%.

Ahora bien, esa necesidad de un ente salvador que se están creando los mercados es muy peligrosa por las siguientes cuestiones:

- En primer lugar: Cuando las expectativas de que el BCE va a llevar a cabo una u otra medida determinada no se cumplen, los selectivos de toda Europa se llevan un correctivo importante.

-En segundo lugar: Si el BCE se pone a priorizar, y se centra en el objetivo de inflación y asumimos la posibilidad de que exista un trade-off entre inflación y desempleo, el efecto va a ser un aumento del desempleo. Por lo que cumplir el objetivo que figura en sus estatutos podría agravar un mal mayor.

-En tercer lugar: El BCE con el tipo de interés nominal en el 0,05%, ha disparado ya todas sus balas de estímulo a los mercados. Sólo le queda rebajar ese 0,05% para quedarse sin política monetaria. (Y haber luego cómo lucha contra la posible deflación).

-En cuarto lugar: Si no puede realizar estímulo vía reducción de tipo de interés, se centrará en la monetización de deuda, convirtiéndose en el prestamista de los Gobiernos Centrales (hasta cierto punto). 

La capacidad de prestar dinero por parte del BCE a los gobiernos centrales tiene límite.




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