Optimizar el tiempo, la respuesta al problema económico


El recurso más valioso es el tiempo sin duda alguna, entonces, las empresas obstinadas en su obsesión por maximizar beneficios y minimizar costes ¿por qué diablos no optimizan el tiempo?



El consumidor, la unidad familiar, el agente individual como quieran llamarlo, aprendió hace tiempo a maximizar su utilidad y este hecho pasa (entre otras cosas) por maximizar su tiempo, y de hecho parece que se le da bastante bien, es capaz de combinar ocio y trabajo en una proporción más o menos razonable, si no se deja llevar por el consumismo materialista, que implicaría la necesidad de que obtuviera más rentas y si no tiene alternativas al salario debería destinar más tiempo al salario. Pero al margen de este caso especial, la mayoría de individuos trabajan 8 horas, dedican otras tantas al ocio y las restantes del día a dormir, comer...
es decir a cubrir sus necesidades básicas.

La empresa sin embargo, si persigue la maximización de beneficio no está optimizando ni mucho menos su tiempo (y debería hacerlo), esto viene explicado por la tasa de utilización efectiva del capital, que dista mucho de zonas cercanas a 1 (al 100%) y se sitúa en zonas cercanas al 50-60 %.

Esto es debido a que la empresa generalmente en los países desarrollados realiza una inversión excesiva en capital, es decir que en una jornada de 8 horas puede producir lo que produciría en 24, por lo que triplica el capital, esto genera un grave problema de recursos ociosos.

¿Por qué no trabajar 24 horas al día?

Crear tres turnos de 8 horas, generaría muchísimo empleo y lo más importante excedente, que no necesariamente las empresas tendrían que vender en el mercado nacional si no exportarlo.

Con la maquinaria disponible, intensificar el factor trabajo, un buen modo de crear empleo y aumentar el PIB para por fin crecer.



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