El día en que la prioridad pasó de ser la calidad del producto a la maximización del beneficio


Durante la gran depresión, en 1929, los grandes magnates industriales diseñaron una nueva estrategia para sacar a flote la economía.



Se percataron de que crear productos de calidad era una mala inversión, puesto que al durar más tiempo, la demanda caía a un ritmo mayor, por lo que decidieron crear una sociedad de consumismo.

Los productos pasaron de ser pues de una gran calidad a una pésima, de modo que no sólo se abaratarían los costes de producción, si no que la demanda sería mayor. Si el producto se rompe antes, el consumidor tendrá que comprar otro producto de características similares antes.

Puede que esta estrategia impulsara a la industria de nuevo, pero sin duda los principios éticos y morales entraron en la gran recesión.

Se comenzó a vender al consumidor un producto de calidad, cuando en realidad era una auténtica basura, y aquí seguimos, 80 años después, nada ha cambiado, todo para que los ricos sean más ricos y los consumidores tengan que trabajar más para cubrir sus necesidades básicas (eso sin entrar en un perfil de consumidor materialista).



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